La montaña del Tibidabo es uno de los símbolos más emblemáticos de la ciudad. Su silueta, especialmente atractiva a la puesta de sol, es visible desde casi cualquier punto del entramado urbano, regalando fotografías de postal.
Además, con sus 512 metros de altitud, se trata del pico más alto de la Sierra de Collserola, lo que lo convierte un excepcional mirador sobre la ciudad. El lugar perfecto en el que ver y ser visto.
Qué ver
En la cima del Tibidabo se encuentran varios edificios de interés.
Destaca el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón, que en sus inicios fue una ermita construida por los salesianos e inaugurada a finales del siglo XIX durante la visita de San Juan Bosco a Barcelona.
La construcción del templo tal y como hoy lo conocemos se inició en 1902, obra de Enric Sagnier. Es de estilo neogótico y permanece coronado por una estatua de bronce del Sagrado Corazón. Un ascensor permite subir a la parte superior del templo que, a 575 metros sobre el nivel del mar, ofrece unas fantásticas vistas de Barcelona.
Por otro lado, el Observatorio Fabra, obra de arquitecto Josep Domènech i Estapà, nos hace soñar con galaxias lejanas.
Su primer director, Josep Comas i Solà, descubrió 11 asteroides, uno de los cuales fue bautizado con el nombre de Barcelona.
La Torre de Collserola, merece también una visita. Fue diseñada por Norman Foster y se inauguró en 1992 con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Tiene 288 metros de altura y cuenta con un mirador en su cúspide. Para acceder al mirador, los visitantes utilizan un ascensor acristalado desde el que se puede disfrutar de una espectacular panorámica durante el trayecto.
Cerca se halla el pabellón de Radio Barcelona que constituye el primer ejemplo de racionalismo arquitectónico y albergó la que fue la primera emisora de radio en funcionamiento de España.
La Torre Pastor de Cruïlles (inspirada en formas de la arquitectura tradicional), la Torre de les Aigües de Dos Rius o Villa Juana (lugar en el que murió Jacint Verdaguer), son también muy recomendables.
Qué hacer
El Parque de Atracciones del Tibidabo data de 1899, lo que lo convierte en el más antiguo de España y el segundo de Europa.
A pesar de sus años de historia, el parque ha sabido actualizarse sin olvidar algunas de sus atracciones más clásicas y emblemáticas.
En este sentido, una de las piezas más singulares es el avión que imita el modelo exacto que realizó el primer vuelo entre Barcelona y Madrid en 1928. Un paseo en círculos montados sobre su peculiar estructura, nos permitirá tener la ciudad a los pies sintiéndonos parte de la historia.
En el parque también se puede visitar el Museo de Autómatas, ubicado en un antiguo teatro de 1909. Conserva una colección de muñecos que tradicionalmente funcionaban con monedas y solían encontrarse en las ferias de toda Europa. El museo es uno de los más completos del mundo en esta especialidad. Como muestra de la continua innovación del parque, hallamos el Dididado, un cine donde se puede disfrutar de una película en 4D (sólo hay dos cines de estas características en toda España).
Además, el Tibidabo ofrece las típicas atracciones de este tipo de parques: autos de choque, noria, montaña rusa o túnel del terror, entre otros.
Cómo llegar
Las mejores opciones para ascender al Tibidabo son el funicular y el autobús. Para coger el funicular, primero debe cogerse el tranvía azul desde la plaza John Kennedy y de ahí ir hasta la Plaza del Funicular, donde se tomará el funicular que lleva al Tibidabo.
Si se prefiere subir en transporte público directo, desde Plaza Cataluña sale el Tibibus que deja en la misma entrada del parque de atracciones.